
Con la llegada próxima del calor veraniego se acerca la temporada del calabacín, se concentra esta entre los meses de junio y septiembre. Es una hortaliza que pertenece a una familia de 850 especies de plantas, en su mayoría herbáceas. Frutas tales como la sandía y el melón pertenecen a esta misma familia, junto con otras hortalizas como el pepino o la calabaza.

Es consumido en ensalada, hervido, en sopa, estofado junto a otras hortalizas y verduras, rebozados, en platos de arroz. Es utilizado en las dietas de adelgazamiento por su ausencia casi total de grasas y por gran contenido en agua. Es rico en minerales, sobre todo potasio, vitamina C y beta-caroteno.
El calabacín puede conservarse en el frigorífico en buenas condiciones durante unas dos semanas. El etileno, sustancia gaseosa que segregan, confiere sabores amargos al calabacín. Por ésta razón, no han de almacenarse junto a frutas que producen este gas durante su almacenamiento tales como plátanos, melones, melocotones..., para evitar así la aparición de sabores amargos.
También se puede conservar los calabacines congelados, siempre que con anterioridad se escalden en agua hirviendo durante unos tres o cinco minutos.













